Mis primeras dos horas (06:00 to 08:00)

Apago el sonido del iphone todas las noches porque a las 06:00 llegan los primeros correos automáticos de los periódicos a los que estoy suscrito y algún “spam“.

Ahora, en vez del estridente gimoteo del despertador, me levanto con una sutil y tierna vibración de mi Apple Iphone 3GS. Si los extraterrestres llegasen a la Tierra, sin duda pensarían que nuestra relación es simbiótica. Mi iphone me da “vidilla” y yo le alimento, le limpio, le cuido y le protejo de amenazas y depredadores. ¿Quién es el más inteligente de los dos?

Me tomo el primer café americano y despierto a mi Mac. Primero, el correo.

Lo malo del “networking” (traducido al castellano, “por el interés te quiero Andrés”) es que no tenemos un horario universal y Sandy, Boris y Hamilton llevan una vida contrapeada a la mía. Cuando yo duermo, ellos trabajan. Cuando yo trabajo, ellos descansan y los mensajes cruzan dos océanos y los Urales sin respetar los ciclos biológicos. Leo los mensajes y los contesto con la esperanza de que sean recibidos y leídos. Sé que existen porque he visto sus fotos, su Twitters, su Facebooks y sus blogs. Nos hemos prometido encarnarnos, transmutarnos de bits y electrones en compuestos complejos del carbono, en cuanto nos sea posible. Entretanto siempre me queda la sospecha de si no seré yo mismo, insomne y esquizofrénico.
Tardo poco en repasar mis emails de Facebook, Twitter y WordPress. Algún comentario, alguna solicitud de “amistad electrónica” (me recuerda al patio del cole, ¿Quieres ser mi amigo? ¿Puedo jugar contigo?) y, lo reconozco, un par de “post” irónicos al día no vienen nada mal. Unos, como mi vecino, hacen footing por la mañana, yo comento. Me siento atraido, de manera inconsciente, por los “consultores estratégicos y de negocio”, los “gurús del management” y los emprendedores.

Leo, después, los periódicos digitales: El País, ABC, El Mundo, La Vanguardia, El Economista, El Confidencial, Expansión… Dura labor. La misma noticia suele repetirse y, lo que me resulta más sorprendente, el estado de ánimo de los medios suele ser el mismo. Hoy estamos alegres; mañana, deprimidos. Me imagino a los comités de las grandes agencias de noticias, reunidos en una mesa muy larga, decidiendo cómo se sentirá el mundo hoy. Si al señor Murdoch le han quitado la VISA, chungo. Si el señor Murdoch está de buen humor, Paris Hilton nos enseña su número secreto y Megan Fox nos sonríe a nosotros solitos.

Sorteo el “folletín político nacional” con mucho cuidado. Hoy, Cospedal, Corrupción, Leire, escaño, el Pocero y ZP. Los políticos nacionales son como las mofetas, si pasas cerca, aunque sea electrónicamente, te quedas empapado de un tufillo a estupidez, mediocridad e irrealidad del que no te recuperas nunca.

Me tomo el cuarto café y cierra las ventanas del Firefox, del Explorer y del Safari. Tengo que empezar a usar Linux pero me aterroriza el interface de usuario, ya sabéis la experiencia de cliente.

Miro el desktop y soy yo mismo, pero en bits. Una carpeta de “música varia sin clasificar”, otra de “peliculas varias sin clasificar”, otra de “free download“, una más de “mp3 y You Tube“, otra de “Microsoft Office varios sin clasificar” y una última de “links marketing y Google varios sin clasificar”. La carpeta más llena es “cosas pendientes por hacer en esta vida”. Reconozco que soy un dejado para casi todo pero para mi vida, más aún. Aún no he actualizado mi “iDisk“, ni mis cuentas en Rapidshare y Megaupload. No llegaré a nada en esta vida.

Mi vecino regresa de hacer footing. El hombre llega sudoroso y se apoya en el portal con los ojos fuera de la órbitas. Algún día le explicaré que sus endorfinas van a mandarle a la caja cualquier día de estos. Los vecinos del tercero se pasan el aspirador. No es sexo, es una aspiradora Phillips ecológica, de las respetuosas con el medioambiente y de bajo consumo.

Miro mi imagen en el cristal de la ventana. ¡Cómo pasa el tiempo! Cinco cafés y diez Marlboro. Soy un adicto a la nicotina… Tengo que dejar de fumar.

Ni Michael Jackson, ni BBVA, ni Vueling, ni Cocacola, ni Microsoft ni Tredding… Nada detiene el paso del tiempo.

Mañana más.

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