Por José A. Grullón

cratilo

A veces me pregunto si la razón del ser humano es la irracionalidad de su propia inconsecuencia, de las desventuras tempestuosas de sus pensamientos incoherentes, o el oxímoron mismo de lo que desdicen en sus palabras. Es así como en más de una de las infructuosas discusiones en las que a lo largo de mi corta vida me he embarcado, encuentro las palabras sin dolientes de quienes afirman haberse hartado de escuchar sobre algo, y, sin embargo, provocan que se continúe hablando sobre el mismo tema.

sunland

No es, ni será un capítulo cerrado un asunto porque deje de discutirse. O más bien: el que aparente ser un capítulo cerrado no otorga el honor de la consideración como verdad final la aparente conclusión de un asunto, ni de la moralidad de éste. Como ejemplo pudiera citar el caso de la Sun Land. ¿Quiénes hablan hoy del mencionado caso, que aún la Suprema Corte de Justicia declaró como inconstitucional, pero le faltaron pantalones para actuar en debida consecuencia? Y aunque hoy no se hable de esta manifestación de corruptela en el gobierno de un presidente que ganó las elecciones asaltando al pueblo y golpeándole con atiborrante publicidad, no puede considerarse como verdad que esta ilegalidad no sea ilegal, como tampoco puede decirse que es verdad que no era inconstitucional.

Hoy se ha dejado hablar de este caso. Nadie parece mostrar su hastío respecto al mismo. El oprobio del silencio se tragó la indignación de los que clamaban por verdadera justicia. Pero, ¿y qué del caso de Manuel Zelaya y la situación política actual en la República de Honduras? Hoy conocemos a quienes dicen estar hartos de seguir escuchando sobre este tema, y sin embargo continúan dándole vueltas al mismo y provocando que se continúe hablando sobre él. El absurdo incomprensible de la praxis humana.

zelaya

Por mi parte mantengo mi posición, como siguen muchos manteniendo similar postura. Sin embargo, poco me interesa ser el blando lecho en donde descansa la controversia interna. Haya o no quienes piensen lo contrario, como mantengo la postura que he sostenido en este respecto, no hay ni una sola variación en los planteamientos que expuse en un artículo hace dos meses atrás, sobre todo en el entendido de que la ilegalidad no se combate con más ilegalidad, ni la inconstitucionalidad con más inconstitucionalidad. Pero si queremos que se deje hablar sobre un asunto, aprendamos del filósofo griego Crátilo, quien sí actuó consecuentemente con lo que exponía y, tras decidir que la comunicación era imposible, renunció al acto del habla para que el silencio sea el único eco de sus palabras.

Escrito en publicidad « WordPress.com Tag Feed

Ir al contenido original

– Si te gustó el artículo, deja una marca social y enseñaselo al mundo. Todos te lo agradecerán, ¡No lo dudes! –