Las marcas invierten mucho en decorar el punto de venta con todo tipo de materiales. Lo habitual es que se los regalen a sus clientes, para que estos lo coloquen a su gusto (ya que, para la mayoría, es imposible llegar directamente a cada tienda).

Sin embargo, controlar la exposición real de los materiales es tarea de gigantes. Aquí van un par de ejemplos curiosos. ¡Marchando un mojito de Murphy’s!


Escrito en BAJO LA LINEA – Blog sobre marketing below-the-line

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