En 1948, un grupo de investigadores inició un estudio sobre la salud cardiovascular de la población de Framingham, Massachusetts. Con el objetivo de continuar el estudio durante el tiempo (un modelo longitudinal), apuntaron las conexiones familiares y de amistad entre los participantes, casi dos tercios de la población. 57 años más tarde, los datos de varias décadas de estudios se han convertido en una fuente extraordinaria de información sobre el impacto de las redes sociales en el comportamiento de las personas.

Los hallazgos son interesantes en muchos campos, como el incremento de la obesidad (se extiende como un virus) o la influencia del entorno en la felicidad: tener un amigo feliz incrementa las posibilidades de serlo un 9% (por contra, un aumento de sueldo de 5.000 dólares solo las imcrementa un 2%).

En resumen, la red social en la que nos movemos tiene una enorme influencia en nuestra vida. Por curiosidad, se ha utilizado Facebook para probar algunas de las hipótesis. Parece ser que las personas felices también forman grupos: los usuarios que tienen fotos sonriendo en su perfil tienen amigos que también sonríen.

Escrito en BAJO LA LINEA – Blog sobre marketing below-the-line

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